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    December 17

    Youtube... CLÁSICO DISCURSO DE NAVIDAD DE SU MAJESTAD EL BIULER I

    Pues nada, que estaba el otro día haciendo el tonto (para variar) y grabé mi clásico discurso de navidad. La cámara era una mierda y el sónido lamentable, no sé por qué pero las eses parece que las pronuncie el espíritu de rajoy, que me debió de haber poseido. Pero no hay que quedarse en la vehemencia de mis palabras, sino en su significado jejjeje. en fin, que no hay nada como reirse de uno mismo para perder los miedos y las verguenzas. Si es que soy medio bobo...
    Lo he decidido colgar en youtube:
     
     
    Video ideado, guionizado, interpretado, realizado y dirigido por MI, el Biuler I. Con la inestimable ayuda de Miguitas a la camara y del salón de mi piso de estudiantes en calidad de exteriores.
     
    Que aproveche
    December 10

    COSAS QUE NUNCA LE DIJE A BEATRIX KIDDO

     

    Llevaba un tiempecito sin escribir, la verdad es que no tenía muchas ganas, pero bueno, ya estoy aquí.

    En esto que he escrito cuento la historia de la división Pomorska, es una historia real, no me invento nada, sucedió tal y como lo cuento. Junto a la linea Maginot es una de mis historias de la Historia favorita

     

     

    COSAS QUE NUNCA LE DIJE A BEATRIX KIDDO

     

    El 1 se septiembre de 1939 cruzaba la frontera polaca el ejército alemán. La 2ª división de acorazados, perteneciente al XVI ejército y a las ordenes del general tanquista Heinz Guderian, lo hacía por al paso fronterizo de Krzepice. El rodillo militar nazi se presentaba en sociedad. No lejos de ese mismo paso estaba apostada la división de caballería Pomorska, un anacronismo en tiempos de guerra. Imagínate una división formada por jinetes polacos vestidos a la antigua, como los húsares, con sus casacas, sus gorros con plumas, sus sables… y sin armas de fuego. Cuando vieron llegar aquel gigantesco mar de ingenios mecánicos no dieron crédito a sus ojos: pensaron que se trataba de un engaño, un artificio para asustarles, simples tanques de cartón. No me preguntes por qué o cómo porque no lo sé, pero te aseguro que eso es lo que cuenta la historia. Así que confiados en una ficticia victoria, se lanzaron a la carga con los sables por delante, al galope, henchidos de un falso valor…

    Sorprendidos por lo irreal de la situación, los tanques nazis –probablemente panzers- fueron mudos testigos de su suicidio involuntario. El caso es que la división Pomorska descubrió el engaño demasiado tarde. Un engaño que no fue un engaño sino un espejismo o un espejo polaco, lo mismo da. Un espejo que precede y anuncia al primer asalto del juicio final: el justo y necesario fuego purificador que les arrastrará a su salvación, o a su perdición según se mire. Un espejo que en realidad es un espejismo polaco, lo mismo da.

    Entonces todo cobra sentido. La Historia se repite en una eterna sucesión de fallidas divisiones Pomorska; como si la división Pomorska siempre hubiese estado allí, desde el principio de los tiempos. Una división Pomorska formada por los que fueron y los que serán y los que no serán, por aquel primer barro inanimado que dejó de ser barro para ser o estar vivo, aquel primer ovillo de ácidos y proteínas fecundado por la sangre y la bilis y el semen de Dios, aquel primer soplo de vida. Una división Pomorska formada por millones de amebas y velociraptors y pájaros dodo, y por el hombre de Neandertal y el hombre de Cromagnon, y por Jesucristo y Mahoma y Buda y Confucio y Zoroastro y Batman y Spiderman, y por Gengis Khan y Diego Armando Maradona, y por Josef Stalin y Adolf Hitler, el Fhürer. Fíjate que imagen más bonita: un Adolf Hitler que recupera la cordura y se bate en un desigual duelo consigo mismo, guiando a su inevitable destino a la división Pomorska, un Adolf Hitler pasado de vueltas, centrífugo. Un Adolf Hitler que sólo es un insignificante eslabón en esa gran División Pomorska que es la Historia. Un Adolf Hitler que bien pudiéramos ser cualquiera de nosotros.

    El final es bastante previsible, te lo puedes imaginar. Una carnicería, un vodevil de mal gusto. Carne de cañón ungida con el santo óleo de la más extraña y más salvaje crucifixión polaca. Un epígrafe más en la historia de Europa, un epílogo de glóbulos y vísceras. Una división Pomorska que le cede el testigo a una nueva división Pomorska, así por los siglos de los siglos.

     

    Eduardo, Madrid-Logroño 2006