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May 05 DE PENES, POLLAS, ORNITORRINCOS, CEBRAS, OKAPIS Y MONTES DE VENUSDE PENES, POLLAS, ORNITORRINCOS, CEBRAS, OKAPIS Y MONTES DE VENUS
Otra vez baila el alacrán, otra vez con la más fea, en la mantequilla de mis huesos El negativo de un braille que habla de tenazas y aguijones y venenos y espasmos de cristal, Círculos concéntricos que apuntan y vuelan y aciertan siempre al blanco de mis sesos, Que no son sino tres tristes trapecistas que se muerden la mano y el esternón y se columpian Y gritan Auxilio Socorro Ayuda Por favor Eseoese No terminan ya y de nuevo mi voz, hueca ahora, rebusca entre los gusanos y el hedor y los mohos de sus vísceras El norte, quizá O un pasado que no coagula O la altura de una pirámide invertida Pero sólo encuentra mi eco que se pudre al rebufo de un silencio enquistado allí… Donde nada suena, donde nadie canta, donde habita el olvido (Cernuda dixit). Por eso háblame de ella, tú, Quijada Bíblica, tormenta y tormento de Caín Que al regazo de tu sombra yo acudo, Porque polvo era y en polvo a ti me entrego Guíame por este camino imposible de baldosas amarillas Bendice el poco calor de mis brasas, pues bajo sus pasos habrán de descansar y dormir Y cavilar Y dolerse Y maldecir su suerte Háblame de ella, así, como tú sabes, tan cerca del oído que pueda temblar Dime dónde quedó aquella puerta de otro color Cerrojo blindado para el resto de nosotros, los mortales Que un día no quisimos despertar y no despertamos Hombres que quisimos gritar auxilio Auxilio AUXILIO AUXILIO AUXILIO, JODER, AUXILIO Sólo eso, auxilio, y nada más Hombres desnudos e indefensos ante la idea de volarnos la tapa de los sesos De saltar desde lo alto de una pirámide invertida y caer y ya nunca abrir los ojos De bailar allí donde nada suena, donde nadie canta, donde habita el olvido Háblame de ella mientras pueda oírte y siga en pie Háblame que yo te escucho y me abrazo a tu condena porque sé que contigo habré de partir Cuéntame por qué ya nunca lee a Cortázar ni sueña con París Por qué eligió la Ciudad Esmeralda y los unicornios de papel Por qué sólo me espera el azul, como a Jonás, cuando de nuevo se le rompa el vientre Háblame de ella ahora que todo me duele y los puños se me cierran Dime por qué conoce el secreto del mal y nunca llora Por qué, de tan minúsculo, ya no me busca cuando baja al suelo Dónde quedarán las pausas y los puntos suspensivos cuando desaparezca y nada haya Háblame de ella, que ya canta el gallo y por tres veces mi nombre he negado Dime por qué sólo escribe cuando baja la marea y bosteza el coral y hierve la arena Por qué huyó de Ítaca, y de Troya, y de todos los barros que pudimos haber compartido Cuándo dejó de engañarse y sacarme la lengua y caminar sobre el agua y cruzar los dedos Y olerme a quemarropa Y resucitarme cada noche la carne, Lázaro sucio y viscoso, con los estigmas del insomne Háblame de ella aunque mañana ya no quede pan ni circo ni laureles ni bárbaros Nada Vacío Miseria Hambre Que arda Roma y muera conmigo el imperio Que poco importa si tú, que a la eternidad renunciaste, me hablas de ella Tan sólo dime, por favor, por qué, si no estoy loco, no hay día que muera la luz sin saber que ME CAGO EN MI PUTA VIDA
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